Sala 1: Gonzalo Báez Camargo

Rollos del Mar Muerto, 
la arqueología un mexicano traductor

El Antiguo Testamento y
los Rollos del Mar Muerto

 
La Biblia se divide en dos partes: Tanaj o Antiguo Testamento y Nuevo Testamento o Doctrina de los Apóstoles. La primera contiene lo que se escribió antes de Cristo; con temáticas como los orígenes de la Tierra, del hombre, del mal, de las razas y del pueblo de Israel. Hallamos también los Diez Mandamientos y la Ley atribuida al profeta Moisés, la poesía, la historia del pueblo hebreo y los mensajes de los profetas.

En 1947, en el desierto de Judea, en la región de Qumrán, un beduino buscaba una cabra extraviada y casualmente descubrió una cueva con manuscritos. Al final los arqueólogos han encontrado textos en 11 de las casi 300 cuevas.
 
El hallazgo de unos 800 documentos en esas cuevas, resultaron ser los testimonios más antiguos de la Biblia, procedentes del 250 a.C. al 66 d.C.; en hebreo, arameo y griego. Escritos sobre papiro, otros sobre pergamino y uno de cobre. Su contenido incluye libros bíblicos y literatura pseudoepigráfica, reglas y calendarios, comentarios bíblicos, visiones apocalípticas y obras litúrgicas. Son referencia importante para el estudio de la época del segundo Templo.

Sus 60 mil fragmentos le han ganado el nombre de “el rompecabezas más grande del mundo”.
Los manuscritos se designan por letras y números que indican la cueva en que fueron encontrados y el texto que contienen. Ejemplo: el Génesis Apócrifo, hallado en la primera cueva (1Q), se señala como 1QApGen., y el texto de Números basado en la LXX (Septuaginta) encontrado en 4Q tiene la clave 4QLXXNm.
 
Al compararlos con una Biblia actual confirmamos el contenido sustancial de las Sagradas Escrituras, pues ninguna enseñanza esencial tiene cambios; sin embargo, parte de la riqueza de estos textos antiguos es mostrarnos una etapa de la formación del texto bíblico, antes de que se fijara tal como hoy lo conocemos.

Catálogo selecto de los hallazgos de los Rollos del Mar Muerto

Gonzalo Báez Camargo (1899-1983) 

 

 

El biblista 

 
Destacó de entre muchos otros humanistas y teólogos de su tiempo, porque reconoció las bases y circunstancias fundamentales por las que fue escrita la Biblia. Tanto en su libro “Breve historia del canon bíblico”, como en “Breve historia del texto bíblico” enfatiza que los amantes de las Sagradas Escrituras deben reconocer la acción divina en la inspiración que las produjo y en su preservación, dando el mérito debido a todas las personas que colaboraron y preservaron los manuscritos depurándolos y traduciéndolos.
 
Nació en Oaxaca el 13 noviembre de 1899; se graduó del Instituto Metodista Mexicano y de la Escuela Normal del Estado de Puebla, cumplió su servicio militar durante la Revolución Mexicana en los años de 1910 a 1917, egresó del seminario Evangélico Unido en México. Fue escritor polifacético, que legó poemas que hasta hoy siguen provocando deleite estético a quien los lee.
 
Ya su padre, don Victoriano D. Báez, había participado como traductor en el equipo que vertió al español el Nuevo Testamento Versión Hispanoamericana, junto con Carlos Dress, Henry Thompson, John Howland y Francisco Díez.
 
Báez Camargo fue invitado por las Sociedades Bíblicas Unidas a ser parte del Comité Revisor de la revisión conocida como Reina-Valera 1960.
La nueva Biblia en español contemporáneo y latinoamericano, que hoy se conoce como Dios Habla Hoy, pudo beneficiarse en gran manera de las observaciones y sugerencias que don Gonzalo hizo al borrador preliminar, porque fue el consultor exegético de dicha versión.
 
Hasta el día de su muerte colaboró primero como traductor y asesor especial de las traducciones de las Sociedades Bíblicas Unidas y después, como participante en la traducción y revisión de diversas versiones de la Biblia. Con esta misma visión y entendimiento, junto con el Dr Alfonso Lloreda, presbítero colombiano, tradujeron y redactaron la Biblia del Nuevo Milenio, ecuménica, cuya importancia radica en ser la primera versión directa de los idiomas originales realizada por gente de América Latina.
 
Su fama ecuménica se dio en 1929, cuando fue elegido para presidir el congreso Evangélico Hispanoamericano de La Habana, donde mejor articuló una expresión claramente contextual a la identidad y el sentido de misión de los evangélicos.

El escritor

 
Don Gonzalo dedicó gran parte de su vida al estudio serio y concienzudo de la lengua, cultura e historia del pueblo de Israel. Escribió el libro “Los rollos del Qumrán”, bajó el pseudónimo de Pedro Gringoire (héroe filósofo de las novelas de Víctor Hugo), en medio de un escenario internacional hostil e indiferente. Como periodista apoyó el surgimiento del nuevo Estado de Israel desde su sección editorial del diario Excélsior.
 
Después de 25 años de periodismo -en 1975- recibió el reconocimiento “Carlos María de Bustamante”, del Club de Periodistas de México. Perteneció a la generación de fundadores del protestantismo latinoamericano, cuya teología y cultura bíblica se combinó con una abundante cultura general de raíces hispánicas. Fue gerente de la Casa Unida de Publicaciones.
 
Colaboró también en varias publicaciones con circulación nacional e internacional, México, Chile, USA e Inglaterra: de 1941 a 1964 fue corresponsal de la revista The Christian Century, y de 1958 a 1960 fue jefe de redacción del periódico El Heraldo de México. Durante diversas épocas colaboró también en publicaciones como La Nueva Democracia, Nueva Senda, World Dominion, La Revista Evangélica, Alborada, Guirnalda, El Abogado Cristiano, El Mundo Cristiano, El Evangelista Mexicano, El Faro, Libertad, Ferronales, Rumbo, Cuadernos Americanos, Eusko-Deya, Ábside, Foro Internacional, Historia Mexicana, Tribuna Israelita, Horizontes y Germinal, y en el Consejo Misionero Internacional.
 
En la redacción de la revista Ecumenical Review hasta el año 1966, explicaba la lentitud y las dificultades del ecumenismo en la región debido a la hostilidad del catolicismo, la falta de coordinación entre los misioneros protestantes y la juventud de muchas de las iglesias. 
 
Entre sus obras publicadas se encuentran
 
 
Catalogo de Obras
 
 
 

La arqueología bíblica

 

 

Es el estudio científico de los restos y los hallazgos de objetos en los lugares descritos en la Biblia, para conocimiento científico de los pueblos que los habitaron, su historia, su cultura, su identidad y sus desplazamientos.
 
Para los relatos históricos de la Biblia, la arqueología hace posible la ubicación y la confrontación con su historicidad. Ilumina los registros sobre gobernantes, personajes, batallas, etc. Edward Robinson es considerado el padre de esta arqueología desde la publicación de su libro Investigaciones Bíblicas en Palestina, editado en 1841.
 
La excavación de yacimientos bíblicos diferenciada del mero estudio geográfico comenzó en 1890, con el arqueólogo y egiptólogo británico Sir William Matthew Flinders Petrie, quien desarrolló los principios de la excavación sistemática como: la estratigrafía, o el estudio de los estratos del suelo superpuestos y la tipología cerámica, o estudio de los estilos como indicadores cronológicos. Las excavaciones anteriores a la I Guerra Mundial se centraron en Jerusalén, Guezer, Meguido, Jericó y Samaria. Después de 1945, William Foxwell Albright dio a esta disciplina carácter riguroso y científico.
 
El trabajo arqueológico evolucionó desde la actitud de “la caza de tesoros”, a la datación de cerámica, arquitectura y manufacturas. Las excavaciones se realizaron en cuadrículas pequeñas de 5 por 5 metros, dejando testigos en los que se podían ver los niveles estratigráficos por sección. Se excavó siguiendo la estratificación natural a la que se llamó locus. Este procedimiento permitió separar los distintos niveles donde se encontraban restos, y recuperar los objetos con mayor fidelidad y precisión.
 
Entre los grandes descubrimientos pueden mencionarse:
 
• Los Manuscritos del Mar Muerto, descubiertos en las cuevas de Qumrán en 1947 por beduinos y cuyas excavaciones se iniciaron en 1950.
• Entre 1962 y 1963 se descubrió el Papiro de Wadi Daliyyat o Papiro de Samaria de época persa.
• En 1964 se descubrió el Papiro de Ketej-Jericó de época persa-helenística. 
 
Abajo puede observar vasijas del siglo XII-XI a.c premio recibido por el doctor Báez Camargo del estado de Israel.

Vista de sala